Me encantan las castañas y hasta hace muy poco apenas las comía por pereza. Ponerse a pelarlas es bastante pesado, pero me han enseñado un truco. Cogemos las castañas frescas y les hacemos un corte largo por la piel. Las metemos en un cazo con agua hirviendo un rato. El agua caliente va a abrir más el corte que hemos hecho y por ello es muy fácil pelarlas cuando aún están calientes.