por Garbolino
Cortamos la cebolla en trocitos. La sofreímos con un chorrito de aceite de oliva en una sartén. Añadimos un poquito de vino también.
Una vez que esté dorada, ponemos las salchichas en la sartén y dejamos que se frían con el aceite unos minutos. Después añadimos vino blanco y dejamos que se evapore, se puede añadir más vino si las salchichas no estuvieran en su punto.
Retiramos las salchichas de la sartén, y después las rociamos con la salsa de cebolla y vino que ha quedado en la sartén.
Listo para servir.
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