hace 2 años, 7 meses
por blancaorive
Lava bien una patata que no sea nueva (no debe ser acuosa) hornéala entera y sin pelar (puedes envolverla en papel de aluminio para evitar que se dore). También se puede hervir entera y sin pelar, solamente si está muy sana y no va a tomar agua o, si dispones de microondas, en 3 ó 4 minutos tendrás la patata lista. Pélala caliente y pásala por el pasapurés o cháfala muy bien con un tenedor. Mézclala con la almendra rallada, el azúcar y la ralladura de limón (sin rallar la parte blanca), primero con una cuchara y luego con las manos muy limpias. Forma un cilindro y guárdalo, en el frigorífico, envuelto en una lámina de plástico o en una bolsa de plástico limpia. Podrás continuar al cabo de 6 ó 10 horas cuando se haya endurecido por el frío.
Bate clara de huevo cuidando que no haga espuma y mezcla en ella los piñones. Con las manos llenas de piñones (mojados en la clara de huevo) toma pelotitas de masa y continua dándoles la forma redonda mientras se van incrustando ligeramente los piñones en la masa. Esto se hace con las manos sobre el mismo cuenco donde están el resto de los piñones pues se van cayendo de las manos.
Coloca los panellets ya formados sobre una bandeja de horno con papel vegetal (de horno), es imprescindible el papel pues, sin él, se pegan mucho. Con en horno a 200 °C, ponlos durante 3 ó 4 minutos, no se tienen que cocer, solamente formar una fina costra exterior que les permita aguantar la forma al guardarlos. Puedes dorarlos muy ligeramente después pero su color original es el blanco. Saca los panellets de la bandeja sólo cuando estén fríos. Se conservan durante varios días en una caja de lata.
Con estas cantidades pueden salir unos 50 panellets (unos 25 gramos / unidad).
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