Leche
Es la secreción de las glándulas mamarias de las hembras de los animales mamíferos. Actualmente la única leche que se comercializa a gran escala en Europa es la leche de vaca, aunque existen otras muchas como la leche de cabra de oveja, de yegua, de camella,…
La leche de vaca posee gran importancia en la alimentación humana y sus derivados alimentarios son muchos y muy variados. En origen la leche de vaca posee un color blanco amarillento, aunque a nuestros hogares llega totalmente blanca. La leche se somete a tratamientos térmicos a través de los cuales se obtiene la leche de consumo.
Existen muchos tipos de leche en función del tratamiento al que se someta. La leche entera, semidesnatada, desnatada, pasteurizada, esterilizada, concentrada y en polvo. Cuando llega a la fábrica, la leche se caliente a 63-65 º C durante unos segundos, alargando así su vida útil previa al tratamiento. A continuación se normaliza, para lo cual se mezclan diferentes leches igualando los niveles de nutrientes, este es el paso previo a todas, posteriormente dependerá de cada tipo de leche que se someta a uno u otro proceso.
En el caso de la leche entera puede ser pasterizada o UHT. Es aquella que presenta el mayor contenido en grasa láctea, con un mínimo de 3,2 gramos por 100 gramos de producto. Tanto su valor calórico como su porcentaje de colesterol son más elevados con respecto a la leche semidesnatada o desnatada.
Se consume prácticamente a diario en casi todos los países del mundo. En la mayoría de las ocasiones se la toma como bebida fría o caliente, sola o acompañada de otros ingredientes que cambian su sabor y color. Una gran proporción de la leche de vaca se emplea para la elaboración de diversos productos lácteos, como yogur, queso, cuajada, nata y mantequilla. También se emplea en la cocina para la elaboración de diversos platos.