Harina
La harina es el producto en polvo que se obtiene del proceso de molienda de una serie de cereales ricos en almidón. El trigo, el maíz, la avena, la cebada o el centeno son tipos mayoritarios de harina, siendo la harina de trigo la más utilizada.
Derivados de la harina son algunos de los alimentos más consumidos del mundo como es las pastas, el pan, pastas, galletas … El principal nutriente presente en la harina es el almidón, que junto con las proteínas del gluten son las encargadas de proporcionar a los derivados de la harina sus características organolépticas.
Para la obtención de la harina, inicialmente se lava el grano, eliminando las impurezas del campo y de su recolección. A continuación se inicia la molienda, separándose el salvado del resto del grano. Con esta acción la harina pierde gran cantidad de su fibra, pero se hace mucho más digerible.
Después de la molienda se realiza un blanqueado de la harina, que suele tener leves tonos que pueden ir del amarillo al marrón, obteniéndose la harina blanca como producto final. La harina se almacena se deja madurar y se somete a pruebas de calidad. Es normal la adición de vitaminas que se pierden con la eliminación del salvado durante la molienda.
Actualmente se diferencian las harinas integrales y las refinadas, las primeras con mayor valor nutritivo pero con muchas más dificultades para su conservación y digestión. Existe una gran variedad de harinas en el sector de la alimentación.
Se trata de uno de los componentes esenciales de la alimentación humana y una gran fuente energética por su elevado contenido de hidratos de carbono y de proteínas. En la gastronomía juega un papel estelar en pastelería y en la elaboración de todo tipo de pastas, salsas, rebozados y panes.