Caballo
La carne procedente del Caballo es un alimento muy nutritivo, pero que no es consumido de manera más extendida, debido a factores culturales. En España por ejemplo su consumo no es muy apreciado, al contrario que en Francia donde se la considera un manjar. Su sabor ligeramente dulzón se debe al contenido en hidratos de carbono, que en este caso supera al de la mayoría de las carnes. Para evitar que los hidratos se degraden, el ph aumente convirtiendo el músculo en ácido láctico y estropee la carne, debemos mantenerla en el frigorífico y cocinarla en un máximo de 60 horas después de adquirida. Los cortes de carne de caballo son los mismos que si de vacuno se trata, lomo, solomillo, morcillo, cadera, rabo, pecho, babilla, aguja, falda ...
Se caracteríza por poseer una pigmentación que va variando en función de la edad del animal, así cuanto mayor se la pieza mayor intensidad de color tomara la pieza, mientras que la carne de potro posee un color rosado. Es interesante descubrir que además de ser una carne apetitosa, la carne de caballo es muy baja en grasa y posee un alto valor nutritivo. La carne de caballo posee proteínas de alta calidad y la misma grasa que el pollo , lo que la convierten en su conjunto en la mayor fuente de hierro de origen animal.
Es también fuente de vitaminas hidrosolubles, destacando las pertenecientes al grupo B (B1, B2, B6), así como las vitaminas A y C. Por su aporte nutricional, la carne de caballo es indicada para todas la personas, en especial quienes tiene que bajar de peso, padecen anemia ferropenica o tienen altos los triglicéridos y el colesterol.