Lenguado
Este pescado pelágico, de forma ovalada, cambia su porcentaje de grasa corporal a lo largo de su vida. De esta manera, hasta el momento del desove, es un pescado azul y después de poner los huevos pasa a ser un pescado blanco, momento de su pesca. Su boca está torcida, posee dos colores muy diferenciados, un lado blanco y otro oscuro. Sus ojos se encuentra en el mismo lado, en la parte oscura de su cuerpo.
Habita en los fondos marinos, ocultándose entre la arena y los lodos, a una profundidad de más de 100 metros. Viven a temperaturas templadas, y se reproduce durante los meses de invierno. Cuando está en peligro agita la arena y desaparece por completo.
Las características organolépticas del lenguado, varían en función de la zona de pesca. Su textura puede ser gelatinosa y suave o compacta y consistente en función de la temperatura del agua y de la distancia a la costa. Existen muchos tipos de lenguado, que se denominan según el caladero donde se pescan, encontramos el senegalés, del cabo, del sur, de Cádiz o gallego entre otros.
Es un alimento muy rico en proteínas y bajo en grasas. Su densidad energética es muy baja y la calidad de su proteína es buena. Es rico en minerales como el potasio, el sodio y el fósforo. En cuanto a las vitaminas no destaca su aporte de ninguna, aunque posee vitamina A y C.
En la cocina las preparaciones son muy diversas, debido a su carne suave y poco grasa. Combina bien con salsas más suaves o más fuertes, asado, a la plancha, en sopas, croquetas, filetes, brochetas, a la parrilla....