Borraja
La Borraja o Borago officinalis, es una originaria de la Europa mediterránea, pertenece a la família borginácea y a la especie fanerógama. Se cultiva con mucha facilidad, por ello no es extraño encontrarla de manera silvestre en muchos lugares fértiles y húmedos, como laderas de montañas o al borde de las vías del tren. Una de sus principales características son los pelillos que cubren sus tallos y sus hojas y que muchos afirman les dieron nombre en un inicio, pues se cree que el término latín borra (pelo) es el origen de su nomenclatura.
Posee unas flores de color azul, rosado o blanco. Se pueden adquirir frescas durante todo el año, pero su mejor temporada de cultivo es el mes de abril, y se recoge con las primeras lluvias de Otoño. Se recolectan primero las hojas para ser empleadas como verduras, las flores se recolectarán más adelante. Su presencia una vez plantada es una constante pues ella misma se resiembra. Las flores se recogen en un día seco de primavera.
En el mundo entero sufren diferente suerte, así en la cuenca del mediterráneo, especialmente en Francia, Italia y Grecia, son consideradas un auténtico lujo y están presentes en las cartas de los restaurantes más selectos. Por el contrario en la mayor parte de los países del norte de Europa apenas se la conoce e incluso en España pasa desapercibida y su consumo está muy focalizado en la ribera del Ebro, en las zonas de Navarra y Aragón, donde son muy estimadas. Aunque durante los meses de invierno son una verdura muy socorrida en el norte de nuestra geografía debido a sus propiedades medicinales.
Se le atribuyen propiedades curativas, debido a que se trata de una planta sudorífica y diurética. Así la infusión de sus flores permite beneficiarse de esa propiedad sudoríficas y depurativas antes mencionadas y la infusión de sus hojas en lo que originalmente se denomina agua de borraja, es fuertemente diurética. En la cocina actual se emplea en sopas, caldos cortos, hojas y tallos jóvenes que se comen en ensaladas. Es considerada verdura de lujo, fina y de sabor delicado. En Zaragoza se toman los tallos cocidos con patatas y algunas hojas tiernas. En Lérida se comen las hojas jóvenes cocidas en una salmuera especiada. Su uso aromático es también una opción, así en las islas Baleares se utilizan para dar aroma a los buñuelos.