Publicado el 25 de mayo de 2012
El debate con la comida parece estar presente en todas las familias. Hay niños que disfrutan comiendo de todo pero otros, sin embargo, no se muestran tan abiertos a probar todo tipo de comidas. Esto repercute en que no terminen los platos o que disfruten comiendo de cualquier cosa pero no la cantidad que los padres desearían. ¿Qué se debe hacer en estos casos? ¿Es mejor tener paciencia y no forzarles demasiado o es conveniente que se terminen cada plato?
A pesar de que pensar en que terminen toda la ración está relacionado con la disciplina, hay una consecuencia con esta práctica para la salud y el futuro de los niños. Por supuesto no se cumple en todos los casos pero quizás sea conveniente no correr el riesgo.
Cuando se es niño, las señales fisiológicas están intactas, sin estar motivadas por el aprendizaje. Cuando somos mayores, acostumbramos a comernos todo lo que hay en el plato, ya que si no lo hacemos lo consideramos de mala educación y terminamos cada resto hasta que el plato está vacío. Sin embargo, hacer esto implica muchas veces comer de más, lo que favorece la aparición de la obesidad. Es por ello que no inculcarles este valor a los niños, enseñándoles que pueden parar cuando ya estén saciados, les permitirá ver la comida como una necesidad que es, no como un imperativo con el que se debe cumplir, olvidando su cometido fisiológico.
En el blog de RecetasyVinos.com escribimos sobre recetas, dietas, trucos culinarios, salud y curiosidades del mundo de la cocina.