En una ocasión me contó una amiga que trabaja en un hospital una anécdota curiosa sobre la importancia que puede tener el alcohol en la salud. Vamos a situarnos: es viernes por la noche y estamos en urgencias de un hospital.
Aparece un joven con muy mala cara y dolores muy fuertes en el pecho. Los médicos le hacen todo tipo de pruebas, pero el paciente sigue empeorando. Le preguntan si ha bebido alguna sustancia desconocida y él responde que se acaba de beber por error medio bote de líquido limpia llantas.

-“¿Cómo?”
- “Sí, lo llevaba en una botella de refresco y las confundí” alega el joven.
El médico de guardia muy tranquilo mira a dos enfermeras, saca 20 euros del bolsillo y les dice, “id al chino a comprar una botellas de whisky”.
Cuando vuelven, sientan al joven en una mesa y empiezan a darle chupitos de whisky. Para asombro de todos los presentes el paciente comienza a mejorar. El whisky contrarresta el efecto de las sustancias químicas que tiene el limpia llantas.

A la mañana siguiente el paciente está fuera de peligro, pero con una resaca espantosa.