Por todos es sabido que de lo que se come se cría. Hace poco un investigación de la universidad de Nueva York ha comprobado que la dieta durante el embarazo no sólo provoca cambios en las embarazadas sino también en su descendencia.

El estudio se ha comprobado en dos grupos de roedores, a unos se les dio barra libre de comida, mientras a otros se les proporcionó una dieta adecuada. Cuando nacieron las crías los investigadores descubrieron que las crías del grupo sobrealimentado comían más y pesaban más durante toda su vida que el resto.
Esos hábitos se han asociado a mayor cantidad de grasa en la sangre y más hormonas cerebrales que estimulan el apetito, consecuencia de la dieta de sus madres. El motivo indicado por Sarah F. Leibowitz, responsable del proyecto, es que los embriones entendieron que esa era una dieta normal y se desarrollaron para vivir en esas condiciones.

Por supuesto la validez de estos resultados en seres humanos está por demostrar. Pero lo que es seguro es que cuidar la dieta y más durante el embarazo es garantía de salud para la madre y para el bebé.